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Tu Bienestar

Tengo diabetes. ¿Qué alimentos puedo comer?

Cristina Lafuente Gómez

Cristina Lafuente Gómez

Dietista-nutricionista de Alimmenta

La diabetes es una de las enfermedades más prevalentes en las personas mayores. Se calcula que alrededor del 30% de las personas de más de 65 años tienen diabetes y esta cifra crece año tras año. Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que en sus inicios puede cursar sin síntomas y, de hecho, se cree que un 40% de las personas con diabetes no sabe que la tiene y no se dan cuenta de ello hasta que sufren sus complicaciones.

Los principales ejes del tratamiento y la prevención de la diabetes son la dieta y el ejercicio físico y, en caso de no poder controlarla, se le añade también el tratamiento farmacológico.

Es importante que una persona con diabetes entienda cómo funciona su enfermedad, sus consecuencias tanto a corto como a largo plazo, y que conozca bien los alimentos que le afectan y cómo consumirlos.

 

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es un desorden metabólico en el cual el cuerpo no consigue regular la cantidad de azúcar de la sangre, de forma que estará siempre demasiado elevado.

Cuando decimos azúcar de forma coloquial nos estamos refiriendo a la glucosa, mientras que el azúcar que tenemos en la sangre se llama glucemia. Por último, si este azúcar en sangre es demasiado alto provoca hiperglucemia.

Para comprender mejor la diabetes, empezaremos por explicar cómo es el proceso de obtención de la glucosa a través de la ingesta de alimentos para obtener energía:

  1. La glucosa que circula por la sangre proviene de alimentos con hidratos de carbono.

  2. Los hidratos de carbono son cadenas más o menos largas de glucosa.

  3. Nuestro sistema digestivo corta las cadenas de los hidratos de carbono que hemos ingerido, y envía la glucosa a través de la sangre hasta las células para darle energía.

  4. Una vez la glucosa llega a la sangre, la insulina hace de llave para que la glucosa entre dentro y obtenga la energía.

Las personas con diabetes tienen un problema con la insulina, de modo que la glucosa no consigue entrar en la célula y se queda circulando por la sangre provocando una hiperglucemia constante.

Consecuencias de la diabetes

Si la diabetes no se controla, la acumulación de glucosa en la sangre puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios, provocando enfermedades vasculares y neurológicas como el pie diabético, la enfermedad renal, la retinopatía diabética o las neuropatías.

Por otro lado los diabéticos tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, y este riesgo se agrava si va acompañado de hipertensión arterial, obesidad o dislipémias (colesterol o triglicéridos elevados).


Tipos de diabetes

Diabetes tipo 1:
  • Se debe a un problemas en el páncreas, que no produce suficiente insulina, por lo que cursa con deficiencia de insulina.
  • Es de causa autoinmune.
  • Requiere de inyecciones de insulina para compensar su déficit.
  • Representa un 10% del total de casos de diabetes.
  • Aparece generalmente antes de los 30 años y es más frecuente en hombres.
  • Surge de forma brusca.
Diabetes tipo 2:
  • Se debe a una resistencia a la insulina (insulinoresistencia), es decir, la insulina existe pero no trabaja bien.
  • A medida que avanza la enfermedad podría requerir de inyecciones de insulina.
  • Los factores de riesgo son: obesidad, mala alimentación, sedentarismo, edad avanzada…
  • Aparece de forma lenta, progresiva y silenciosa.

 

Objetivos terapéuticos de la diabetes

Por un lado, a corto plazo, mejorar el control de la glucemia, es decir, evitar las hiperglucemias. Y por otro lado, se hará prevención cardiovascular. En caso de sobrepeso u obesidad, procurar alcanzar un peso saludable puede ayudar a mejorar la resistencia a la insulina. En cualquier caso, realizar ejercicio físico de forma regular y moderada ayuda a controlar la glucemia y mejora la salud cardiovascular, además de favorecer una reducción de la resistencia a la insulina.

Método del plato

Dieta en la Diabetes Tipo 2

Primer objetivo: control de la glucemia

Controlando la alimentación se consigue controlar la glucemia. Para ello, se requiere un control de la ingesta de glucosa estableciendo horarios y raciones. Los hidratos de carbono son el nutriente que más afecta a la glucemia, y los encontramos en los siguientes alimentos:

  • Féculas: cereales y sus derivados, tubérculos y legumbres. Elegirlos preferiblemente integrales, ya que aumentan la glucemia más lentamente.
  • Frutas y verduras: 5 raciones al día.
  • Lácteos.
  • Dulces y refrescos. Evitarlos completamente. Aumentan muy rápido la glucemia.
  • Enmascarados en alimentos como: croquetas y otros rebozados, surimi, vinagre de Módena, cerveza… Atención a estos alimentos.

Básicamente se deberá racionar y fraccionar la ingesta de estos alimentos para ir aportando glucosa de forma paulatina y así tener una mayor tolerancia a la glucosa y un mayor control glucémico. Para tener una idea de las raciones adecuadas, en casos de Diabetes tipo 2 en personas mayores de 55 años, es muy práctico utilizar el método del plato.

¿Cómo se elabora el método del plato?
  • La mitad del plato lo llenamos del grupo de las verduras (ya sean crudas o cocidas): ensalada, escalibada, verdura cocida o salteada, al horno…
  • Un cuarto lo llenamos con el grupo de las harinas: pan, pasta, arroz, legumbres, patata…
  • El último cuarto es para alimentos proteicos: carne, pescado o huevos.
  • Utilizamos una cucharada sopera de aceite de oliva virgen (preferiblemente en crudo).
  • Añadimos un vaso de agua (al final del día debemos tomar entre 4 y 6 vasos).
  • A modo de postre fruta o 1 lácteo, en función de cómo tengamos distribuido el resto del día (desayuno, media mañana y merienda). En total debemos procurar tomar al menos 2 frutas y 2 lácteos.

Es aconsejable fraccionar la dieta en 5 colaciones: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. A lo largo del día se consigue ingerir alimentos cada tres horas, aproximadamente. Fraccionando la dieta vamos dando energía y nutrientes al organismo de forma paulatina, y además les ayuda a tolerar mejor la glucosa.

 

Segundo objetivo: prevención cardiovascular

Se debe reducir la ingesta de grasa en general, pero especialmente mejorar su calidad, es decir, reducir la ingesta de grasas saturadas (carnes grasas, embutidos, quesos, bollería…) y potenciar las grasas saludables (aceite de oliva, aguacate y frutos secos).

Con una buena alimentación la diabetes no tienen porque suponer un problema.