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Tu Bienestar

Consejos para mejorar el bienestar emocional de las personas mayores

Sandra García Castañeda

Sandra García Castañeda

Psicóloga del Instituto Barcelona de Psicología

Gracias a los avances de la medicina y a la promoción de la salud las personas han ganado en calidad de vida y longevidad. Por ello, cada vez se están poniendo más esfuerzos en garantizar una vida enérgica, equilibrada y saludable para las personas mayores. Cuidar el bienestar emocional será uno de los pilares de una vida adulta saludable.

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. En la vejez en particular, los estados emocionales se convierten en el motivo más importante para mantener la satisfacción con la vida. Ser mayor supone tener una perspectiva de la vida plena: la perspectiva que te aporta la riqueza de la experiencia.

 

¿Qué es el bienestar emocional?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el bienestar emocional es un “estado de ánimo en el cual la persona se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a la comunidad”. En una visión más amplia, también hablaremos de bienestar emocional en relación a la capacidad de adaptación a los cambios, la flexibilidad para aprender cosas nuevas, así como tener sentido del humor, conjuntamente con un estilo de vida saludable y activo.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi bienestar emocional?

Por este motivo, en una primera visión de los elementos que conforman el equilibrio emocional en las personas mayores, debemos hablar de la importancia de disponer de objetivos que aporten significado a nuestra existencia y una relación de correspondencia con el entorno social, con los demás.

Para lograr el bienestar emocional deseado en la Tercera Edad es elemental llevar un estilo de vida activo, el cual implica mucho más que realizar actividad física o realizar las tareas del hogar. Incluye también participar en la sociedad, ya sea en las relaciones con otras personas, en los eventos sociales y culturales de nuestra comunidad, en la práctica religiosa o espiritual, o en los temas cívicos que nos interesen.

Este momento del ciclo puede convertirse en una oportunidad para hacer todas aquellas cosas arrinconadas por el trabajo en años anteriores: la atención a los hijos o el cuidado de familiares, entre otros. Envejecer activamente implica participar y encontrar un significado a lo que hacemos. En esta etapa de la vida hay muchos aspectos positivos, como la serenidad de juicio, la madurez y la experiencia. Sin embargo, desde el fin de la madurez, el individuo vive un periodo que en muchos casos está ligado al sentimiento de pérdida: pérdidas de seres queridos, pérdida de capacidades mentales y físicas, pérdida de responsabilidades o de relevancia para los demás. Asimismo ha de enfrentarse a cambios psicosociales importantes ligados a la jubilación, la cual requiere ajustes económicos y sociales. Por tanto, más que nunca se necesitará una actitud optimista y activa ante la vida que emane desde el interior.

La importancia de la actitud. Plantéate objetivos y relaciónate socialmente.

Las personas mayores tienen el difícil papel de ser ellas mismas las responsables de adoptar una actitud positiva, dar un significado positivo a la vida y convivir con las dificultades propias de la edad. Mantener un contacto vital con el mundo que nos rodea será el primer paso para encontrar una actitud positiva y llena de significado. Es importante no dejarse abandonar, entrar en contacto con familiares y amigos, querer estar al tanto de las noticias y de la actualidad, saber sobre los planes de los nietos, con quienes salen y cuáles son sus aficiones. Cuanto más contacto tengas con la realidad que te envuelve, más fácil te será encontrar esas razones para vivir.

Un segundo paso para dar significado a la vida es marcándose retos y metas. Metas que no tienen que ser grandes hazañas, pero sí objetivos que estimulen y hagan la rutina más agradable: tener unos horarios regulares para las actividades cotidianas, salir a dar un paseo todos los días, relacionarse con el vecindario, comer con la familia, hacer algunas gestiones o asumir ciertas responsabilidades. La vida te da grandes oportunidades en cualquier momento. Para todos es de vital importancia, pero en las personas mayores es verdaderamente positivo establecer y mantener relaciones sociales, situadas en el contexto de la participación, la seguridad y la salud.

Hay que tener presente que la soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar. Las dificultades asociadas a la vida de los mayores hace que sea frecuente encontrar personas que pasan gran parte del día solas. Los demás andamos demasiado atareados para pasar tiempo con ellos. En este sentido, las relaciones en el seno de la familia son muy importantes, ya que implican a las personas mayores como cuidadoras y como cuidadas. También en este sentido será importante que las personas mayores tomen un papel activo en este área. No esperes sentado en casa a que tus amigos y familiares te llamen o te pasen a ver. Hacerse responsable de las relaciones sociales será una actividad más de tu agenda. Llama a tus familiares o pide ayuda en algún asunto. Encarga una cena o apúntate a las actividades del barrio.

 

¿Qué importancia tiene la actividad mental?

Otro aspecto fundamental para las personas mayores es el de mantener una actividad mental frecuente. Son muchas las personas que después de la jubilación dejan por completo de realizar actividades que impliquen la activación mental: concentración, memoria, capacidad de cálculo, entre otros. Sin embargo, está demostrado que la inactividad mental contribuye claramente al deterioro de la mente en personas mayores. Por este motivo será fundamental que reservemos parte del día para sumergirnos en actividades que requieran actividad mental: jugar a las cartas, aprender alguna poesía o hacer cuentas con nuestros ahorros y los gastos diarios. La memoria suele sufrir grandes variaciones con la edad, siendo la memoria a corto plazo la que más se afecta. Es común que las personas mayores recuerden con mayor nitidez algunas escenas de hace varios años que lo que hicieron ayer.

Las relaciones sociales diarias te ayudarán a mantener la memoria a corto plazo, porque te obligarán a estar en contacto con el presente. En la sociedad existe una actitud negativa ante la actividad sexual durante esta edad, que unida a la disminución de la autoestima puede dar lugar al aislamiento en relación a la vida sexual. Por el contrario, pese a las dificultades de interacción que pueden existir o no, la práctica de la sexualidad sí es fisiológicamente posible y enriquecedora emocional y afectivamente. Existen muchos factores que influyen en la actividad sexual de las personas ancianas, como una razonable buena salud, interés por lo sexual y el estado emocional y afectivo de la pareja. Generalmente la forma de interacción sexual varía, dándose mayor importancia a aspectos cómo ternura, intimidad corporal, afectividad y comunicación, a la vez que se relativizan los contactos meramente físicos. Las conductas de carácter sexual en personas mayores suelen ser un buen indicativo del buen estado emocional de la persona.

 

¿Cómo puedo mantener el bienestar emocional en la Tercera Edad?

Para conservar la salud emocional, hay que tomar un papel activo en las decisiones que afectan a uno mismo. Es importante, como en cualquier edad, que la felicidad dependa de nuestras ganas de vivir y que sepamos encontrar significado a la vida y gastar tiempo para conformar un entorno rodeado de los demás. Es favorecedor tomar decisiones, decidir cómo se quiere vivir, cómo disfrutar del tiempo de ocio y también cómo participar en las decisiones que afectan a nuestra salud. Cada decisión tendrá unas consecuencias que influirán en la realidad, cambiando el curso de las cosas y del entorno. La vejez no debe verse como una etapa final, sino como una etapa de maduración del ser humano.