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Tu Bienestar

¿Cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores dependientes?

Sandra García Castañeda

Sandra García Castañeda

Psicóloga del Instituto Barcelona de Psicología

En personas de edad avanzada, la dependencia es uno de los mayores obstáculos para el disfrute de un buen nivel de calidad de vida, un problema para su entorno personal y un reto para las instituciones. Afrontar la dependencia significa adaptarse al deterioro de nuestra movilidad y/o de nuestras capacidades mentales, adaptarse a un sentimiento de torpeza y aceptar que tenemos la necesidad de pedir a los demás que nos ayuden.

A lo largo de nuestras vidas hemos ido ganando progresivamente en autonomía e independencia. Todos queremos ser mayores para decidir sobre nuestras propias vidas y que nadie nos imponga su voluntad. Queremos ser libres e incluso estamos dispuestos a aceptar nuestros propios errores con el ánimo de aprender. Desde esta perspectiva, es lógico pensar lo difícil que resultará descubrir que en esta última etapa tenemos que deshacer el camino y volver a depender de los demás. Es inevitable que esta fase de la vida se entienda como una pérdida. Sin embargo, es fundamental utilizar la experiencia vital de la que disponemos para darle la vuelta a estos inconvenientes y ser capaces de mantener un buen estado anímico a pesar de ellos.

Pensemos que todos nosotros pasaremos por esta situación. Es ley de vida y serán muchos de los que hoy nos cuidan a nosotros quienes deberán ser cuidados mañana. Aceptación es la palabra mágica. Asumir la pérdida de capacidades como parte del juego y tratar de encontrar la mejor solución a nuestras debilidades al tiempo que nos enfocamos a lo positivo que nuestro entorno puede ofrecernos.

Para poder adaptarse mejor a todos los cambios funcionales y psicológicos que provoca estar dependiendo de los demás, es aconsejable que sigan dos líneas de afrontamiento:

  • Por un lado debemos tratar de hacer esfuerzos para seguir llevando a cabo todas aquellas actividades que aún podemos hacer. No podemos abandonarnos y dejar que nuestras ayudas nos lo hagan todo, ya que esto nos pasará factura y cada vez necesitaremos más ayudas y más rápido.
  • La otra línea de afrontamiento a la dependencia es la mental. Nos referimos a ser capaces de dar valor a lo que se tiene y apreciar lo positivo de la vida. Una conversación agradable, un buen programa de televisión, una comida apetecible. Valorar aquello que aún puedes hacer y disfrutarlo desde la experiencia y la aceptación es lo que más diferencia a una persona dependiente con equilibrio emocional del que no lo tiene.


La relación con el cuidador

La relación entre una persona dependiente y su cuidador, ya sea un familiar o un externo, está plagada de matices y merece un capítulo aparte. En muchas ocasiones podemos observar como las personas dependientes tratan a su cuidador con cierta hostilidad. Está muy descrito cómo se llega a esta situación: la rábia contenida que experimenta la persona dependiente la muestra en forma de conflicto con la persona cuidadora. Esto hace que se inicie un ciclo de rencores entre el cuidador y la persona a su cargo que en múltiples ocasiones acaba en conductas cargadas de negatividad. Es importante tener presente que la persona que cuida de otra no es la culpable de su dependencia. Muy al contrario, está ahí para ayudarla a superar las barreras del día a día. Tratar de ser empático con el cuidador y facilitar la relación entre ambos será una manera muy oportuna de ayudarse a sí mismo.

Más vale prevenir que curar

La prevención de la dependencia es prioritaria si queremos conseguir la mejor calidad de vida posible. Nunca dejes aquello que puedas realizar por ti mismo, ya que es la estrategia principal de actuación frente a la dependencia. Actúa antes de las señales de alarma, especialmente con hábitos, condiciones de vida saludables y mucha autonomía. Son pilares de este tipo de prevención una alimentación adecuada, la realización de ejercicio físico controlado y la gestión del tiempo, las actividades de ocio, el descanso, la higiene y el aseo personal. En muchas ocasiones es el cansancio, la dejadez o el miedo quien nos frena de hacer ciertas actividades que aún podemos realizar con esfuerzo. Muchas no las realizamos porque siempre tenemos a alguien cerca que las lleva a cabo por nosotros de forma más rápida y segura. No dejes que los demás hagan cosas por ti mientras puedas hacerlas.

Por su parte el entorno social tiene una gran influencia positiva para quién esté en situación de dependencia. Los entornos estimulantes son favorecedores y potenciadores de la autonomía personal, ya que proporcionan comunicación, contacto, afecto, cuidados... Por tanto, es esencial que te muevas entre diferentes entornos de naturaleza social: vecinos, amigos y otros entornos que te sean cercanos, como profesionales que te atiendan directamente si es posible, medios de comunicación y estímulos que te ofrece la sociedad en su concepto más general.

Consejos para mantener tu bienestar emocional siendo dependiente:

  • Favorece tu autonomía. Intenta hacer todo lo que puedas por ti mismo, y pide ayuda únicamente en aquello que sea necesario.
  • Pide tiempo, si es necesario, para que puedas aprender a realizar el mayor número de actividades en un tiempo determinado por ti mismo.
  • Piensa en las propias facultades y úsalas, pero limítate a exponerte a aquello que puedas hacer sin riesgos. Es muy importante que te comuniques con tu cuidador y luches por mantener aquellas rutinas que favorezcan tu autonomía (en el aseo, en la comida, en los horarios...).
  • Usa cuantas ayudas técnicas, personales y materiales necesites para mejorar tu calidad de vida. 
  • Cuida tu autoestima y, en la medida de lo posible, toma tus propias decisiones ante tu cuidador.
  • Haz cosas para sentirte útil, aquellas que realmente puedas realizar.
  • Participa en actividades ocupacionales.
  • Asume responsabilidades y, sobre todo, sé honesto contigo mismo y con los demás.
  • No nos olvidemos de la importancia de mantener las relaciones sociales. Reúnete con tus familiares y cuando te sientas triste o inactivo, piensa llenar el tiempo libre de aficiones que te gusten y/o procura realizar actividades físicas, manuales, culturales, etc.
  • Relaciónate con más gente participando en grupos, asociaciones, parques, etc.


Asimismo, es importante que reconozcamos que tienen tanto derecho los que están siendo cuidados como los que los cuidan a tener una vida propia e independiente en la medida de lo que sea factible y, de la misma forma, a velar por su propio bienestar.