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Nuestros Protagonistas

“El deporte, a poder ser en contacto con la naturaleza, es muy saludable para nuestra condición física y mental y para nuestra felicidad”

Una vida dedicada a la naturaleza, el deporte y el alpinismo. Así se podría definir a Ferran Latorre, uno de esos deportistas “locos” capaces de arriesgar su vida por perseguir un sueño: ser el primer alpinista catalán en conseguir llegar a la cima de las 14 montañas más altas del mundo, todas ellas de más de 8.000 metros. ¡Y tan solo le queda el Everest para conseguirlo!

La experiencia y el amor por lo que hace han convertido a Ferran Latorre en un referente para muchas personas que, viéndole y siguiéndole a través de las redes sociales, se van animando a iniciarse en el mundo del deporte y los buenos hábitos de vida.

¡El siguiente podrías ser tú! Coge papel y boli, toma asiento y no te pierdas ningún detalle. Éste es Ferran Latorre.

 

1. ¿Cómo nace su relación con el alpinismo?

Mi relación con la montaña nació en mi infancia, cuando tenía 12 o 13 años e iba mucho de excursión con mi escuela, y también viene a través de mi padre. Hubo un momento clave que fue la ascensión al Punta Alta, mi primer 3.000, en el Parque Nacional de Aigüestortes, y ahí es donde recibí el flechazo con los valores del alpinismo.

 

2. ¿Cuáles son esos valores?

Uno escala por tres impulsos o razones. En primer lugar la conquista de la belleza. Conquistas las montañas por lo que imponen y por lo bellas que son, lo que te hace querer tocarlas y coronarlas. En segundo lugar está el reto deportivo. Hay gente que lo rehúye y a otros nos atrae. Y por último tenemos la curiosidad. Se escala para descubrir lugares nuevos, exclusivos y salvajes donde muy pocos han estado. Si bien es cierto que cuando hice el Punta Alta no lo analizaba así, intentando recordar ahora lo que sentía y pensaba en aquel momento sí que iba en esta línea.

3. El alpinismo es un deporte en el que permanentemente arriesga la vida… ¿Le compensa?

Si lo hago es que me compensa, aunque no quiere decir que sea acertado (risas). No hay razones racionales para dedicarse al alpinismo, sino que son impulsos vitales que a veces nos hacen hacer cosas irracionales. Según dicen los psicólogos, los seres humanos decidimos más por sentimientos que por racionalidad, aunque muchas veces pensemos que es al revés.

 

4. Tengo entendido que en una expedición renunció a hacer la cima por salvarle la vida a un sherpa herido. Esto sí que fue racional, ¿no?

Sí, moral, racional, llámalo como quieras. Eso ocurrió en el Everest en 2012, justo cuando empezaba mi proyecto de los 14 ochomiles y fue una decisión evidentemente racional, pero basada en unos valores y una ética. Cuando tomas decisiones en el alpinismo hay una parte de racionalidad, de analizar los factores, hay que luchar contra el peligro que conlleva ser alpinista y, para ello, sí que hay que usar la razón, la intuición y la experiencia. En aquel momento no fue basado en la experiencia, pero sí en mis valores y en mi ética.

 

5. Hablando del Everest, es la única montaña que le queda para completar su reto de ser el primer catalán en coronar los 14 ochomiles. Ya intentó coronarla y no llegó a la cima. ¿Cómo afronta el reto esta vez?

Con mucha ilusión y también cierta presión, porque el Everest es el último y el más alto y sin oxígeno es muy difícil. A nivel fisiológico es el más duro y lo abordo con una mezcla de ilusión, desconfianza y respeto, pero está bien que haya este punto de tensión y épica para acabar el proyecto.

 

6. He leído que usted considera que el Nanga Parbat ha sido el más duro hasta la fecha. ¿Cuál ha sido el mejor momento de todo el proyecto?

Mejores momentos ha habido muchos. Me gustaría poder decir cuál ha sido el mejor, pero todos los ochomiles que han ido bien los recuerdo con cariño. Paradójicamente los que considero más especiales son los que más me han costado, dado que los que han sido fáciles no me han dejado un recuerdo tan intenso. Por ejemplo me hizo mucha ilusión coronar el Makalu, porque lo conseguí la quinta vez que lo intentaba, y el Nanga Parbat, porque era mi penúltimo ochomil, fue muy difícil y tuve que darlo todo. Sentí como si me hubieran puesto una cuesta arriba bestial poco antes de llegar a meta, cuando no me lo esperaba, y el poder superarla me motivó mucho. También ha habido otros momentos bonitos como el Annapurna, el primer ochomil que hice de los que cuentan para los 14, en una expedición con Al filo de lo imposible junto a Juanito Oiarzábal.

7. Hablaba usted de la montaña como una cuesta arriba a superar. ¿Esto se podría extrapolar a la vida?

Totalmente. La vida es un gran reto, una incertidumbre. Yo doy charlas para empresarios y siempre les digo a modo de broma que la única diferencia entre ellos y yo es que yo en mi tiempo libre también hago actividades de riesgo. La vida de por sí ya es una aventura, ¡pero yo hago horas extra! (risas). El alpinismo no deja de ser una experiencia como la que vivimos todos, pero sí que es verdad que es muy intenso y más exclusivo, con ese punto de épica que hace que todos lo admiremos.

 

8. ¿El deporte influye en el bienestar emocional?

Totalmente. La sociedad está desquiciada o estresada porque hemos perdido contacto con la naturaleza. Llevábamos millones de años viviendo en armonía con ella y de golpe nos han apartado, y este cambio, esta desconexión, nos ha afectado. Además, el hecho de vivir en el campo nos obligaba a hacer actividad física para cazar, movernos o buscarnos la vida y ahora que no tenemos esa obligación, necesitamos hacer deporte. El ejemplo lo tenemos en los perros, que si no los sacamos de paseo se desquician. Pues no estamos tan alejados genéticamente de ellos… El deporte, a poder ser en contacto con la naturaleza, es muy saludable para nuestra condición física y mental y para nuestra felicidad. Sea al nivel que sea, no es necesario hacer Ironmans, pero simplemente el hecho de pasear ya ayuda y es una magnífica forma de empezar y descubrir sitios nuevos. Lo recomiendo al 100%.

 

9. ¿Cree que el deporte tiene edad?

No, lo bonito es eso, que la actividad física y el deporte se pueden hacer a cualquier edad. Quiero romper con eso que dicen muchos médicos de que a partir de una cierta edad ya no puedes recuperar tu condición física porque ya has ido demasiado lejos. Eso no es cierto. Puedes coger a una persona de 50 años que no haya hecho nunca deporte, prepararla y que llegue a ser un buen deportista. Nunca es demasiado tarde para aprender o estudiar cosas nuevas ni para hacer deporte. Sí que es cierto que el tipo de deporte se debe adaptar a la edad y a la condición física de cada uno, pero el simple hecho de pasear, que es algo fácil para todo el mundo, no tiene edad. Y es hipersaludable.

10. ¿Todo esto es lo que intenta transmitir en sus conferencias?

Doy muchos tipos de conferencias: para escuelas, para clubes de montaña, para empresas, para asociaciones, para fundaciones… El mensaje es un poco diferente en cada una de ellas, pero en el fondo viene a ser lo mismo y es motivacional. A los niños les digo que su mayor dificultad no es aprobar las asignaturas, sino buscar qué les ilusiona hacer en la vida; y a los empresarios les ayudo a buscar cuáles son sus motivaciones y a afrontar los retos, porque la vida sin retos es muy anodina. Todos deseamos en algún momento vivir tranquilos, pero los humanos no estamos hechos para esto, así que debemos saber afrontar los retos de la mejor manera posible.

 

11. Por último, ¿qué opinión tiene sobre ser Embajador de GAES Te Cuida, un programa para fomentar los hábitos de vida saludables entre las personas mayores?

La sociedad está experimentando una época de cambios tecnológicos y uno de ellos tiene que ver con cuidarse a uno mismo o llevar una vida saludable. Cuando somos pequeños hacemos educación física en el colegio pero después lo dejamos y creo que las nuevas tecnologías nos van a permitir tener más tiempo libre para nosotros mismos y va a ser muy importante la parte de desarrollo personal e intelectual ligado a la actividad física. Del mismo modo que la gente va al médico cuando tiene una enfermedad, una parte clave de nuestra vida debemos dedicarla a cuidarnos y la forma más eficiente de hacerlo es llevar una vida saludable y hacer deporte.